Otros ritos
¿Qué otros ritos se pueden incluir en una boda civil?
En corto
El inventario, sin entusiasmo comercial
Arras. El más extendido en España. Un minuto, objeto reconocible, gesto que se entiende sin explicación.
Anillos. El único que casi nadie se salta, y el más corto.
Lazo. Cordón sobre los hombros de ambos. Muy arraigado en Hispanoamérica, raro en la Península: si se pone, hay que explicarlo.
Rito de la arena. Cada uno vierte arena de un color en un recipiente común. Ventaja poco comentada y muy real: admite más de dos personas, así que es el mejor rito disponible cuando hay hijos de una relación anterior y se quiere que participen sin forzar la situación.
Ceremonia de las velas. Dos velas encienden una tercera. Bonito en interior y prácticamente imposible al aire libre: basta una brisa suave para arruinarlo. Si la ceremonia es en un jardín, descártalo o ten un plan B.
Cápsula del tiempo. Se guardan en una caja dos cartas escritas por cada uno y una botella de vino, y se sella para abrirla en un aniversario concreto. Funciona muy bien porque el momento en la ceremonia es corto —cerrar una caja— y todo el contenido emocional está en privado, antes y después.
Plantar un árbol. Requiere el sitio adecuado y ropa que admita tierra. En una finca con jardín, funciona; en una sala de ayuntamiento, evidentemente no.
Libro de firmas o de deseos. No es un rito de ceremonia sino de aperitivo, y ese es su sitio.
Cómo elegir sin acabar con seis
Tres criterios que funcionan mejor que el gusto:
El criterio del minuto. Suma el tiempo real de cada rito, incluyendo que alguien se levante y se acerque. Casi todos duran el doble de lo que uno calcula. Con dos ritos más el guion legal, más una lectura, una ceremonia se va a los veinte minutos, que es una buena duración.
El criterio de la explicación. Si un rito necesita que alguien explique en voz alta lo que significa antes de hacerlo, y esa explicación dura más que el propio rito, probablemente no es vuestro rito.
El criterio del objeto. Cada rito con objeto añade una cosa que puede perderse, caerse o quedarse en el coche. Dos objetos es manejable; cuatro requiere una persona dedicada exclusivamente a la logística.
Lo que de verdad hace que una ceremonia funcione
Después de ver unas cuantas, no son los ritos. Son dos cosas mucho más aburridas:
Que quien oficia conozca a la pareja. La diferencia entre una ceremonia que emociona y una que se pasa mirando el reloj está casi siempre ahí, no en el número de elementos. Un oficiante que puede contar dos cosas concretas y verdaderas de esas dos personas hace más que cualquier rito de la lista.
Que haya silencios. Una ceremonia encadenada sin respiración se vive como un trámite rápido. Los momentos que la gente recuerda suelen ser los que tienen tres segundos de nada alrededor.
Sobre el orden
Si al final hay varios, el orden que mejor funciona es de menor a mayor implicación física: anillos, arras, y al final el que ocupa más espacio —lazo, arena, lo que sea—. Y todos ellos después de la declaración de matrimonio, nunca antes: hasta ese momento la sala está esperando el sí, y cualquier cosa que se coloque delante se percibe como una demora.
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