Arras de Boda

Arras de Boda

El rito de las arras, explicado — también en boda civil


Que son

¿Son obligatorias las arras?

En corto

No. Las arras no son obligatorias en ninguna boda española, ni civil ni católica. Lo único que la ley exige para que un matrimonio civil sea válido es la lectura de tres artículos del Código Civil, la pregunta del consentimiento a cada contrayente y la declaración de quien oficia. Todo lo demás —arras, lazo, velas, lecturas, música— es añadido voluntario.

Lo que sí es obligatorio

Conviene verlo escrito, porque sorprende lo corto que es. El Código Civil describe el acto en un solo artículo:

El Alcalde, Concejal, letrado o letrada de la Administración de Justicia, notario o notaria, o personal funcionario, después de leídos los artículos 66, 67 y 68, preguntará a cada uno de los contrayentes si consiente en contraer matrimonio con el otro y si efectivamente lo contrae en dicho acto y, respondiendo ambos afirmativamente, declarará que los mismos quedan unidos en matrimonio y extenderá el acta correspondiente.

Y los tres artículos que hay que leer antes son igual de breves. El 66 dice que los cónyuges son iguales en derechos y deberes. El 67, que deben respetarse y ayudarse mutuamente y actuar en interés de la familia. El 68, que están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente, y que deberán además compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado de ascendientes, descendientes y otras personas dependientes a su cargo. El texto completo está en el Código Civil consolidado del BOE.

Eso es todo. Leer tres párrafos, preguntar dos veces, declarar y firmar. Una boda civil estrictamente legal cabe en cuatro minutos.

Por qué entonces todo el mundo añade cosas

Justamente por eso. Cuatro minutos no sostienen una ceremonia a la que ha venido gente de tres provincias. La mayoría de las parejas quiere un acto que se parezca a lo que entienden por una boda, y para eso hay que añadir contenido: lecturas, música, palabras de familiares, y ritos con objeto.

Las arras son el rito con objeto más disponible que existe en España. Todo el mundo sabe qué son, el juego se compra hecho, el gesto se entiende sin explicación y dura lo justo. Por eso sobreviven en ceremonias que no tienen nada de religioso.

En la boda católica tampoco son obligatorias

Este punto sorprende más. En el rito católico del matrimonio las arras aparecen como un elemento propio de la tradición hispánica y de carácter opcional: el ritual las contempla y les da una fórmula, pero la validez del sacramento depende del consentimiento de los contrayentes, no de las monedas. Una boda católica sin arras es plenamente válida, y en muchas diócesis fuera de España ni siquiera se usan.

Si tu boda es religiosa y tienes dudas sobre cómo encaja el gesto en tu parroquia concreta, la respuesta la tiene quien prepare la ceremonia: hay variaciones locales en el orden y en la fórmula.

Cuándo tiene sentido saltárselas

Hay tres situaciones en las que la respuesta razonable es no ponerlas:

  • Cuando la ceremonia ya es larga. Si hay lecturas de cuatro familiares, música en directo y votos escritos, añadir un rito más de objeto alarga sin aportar.
  • Cuando el símbolo no dice nada a la pareja. Un gesto que se hace porque “es lo que se hace” se nota desde la tercera fila.
  • Cuando complica la logística. En ceremonias al aire libre, con viento y sin superficie donde apoyar, un cofre abierto con trece monedas pequeñas es exactamente lo que parece.

Y hay una situación en la que sí compensa aunque no convenza del todo el símbolo: cuando hay una persona a la que se quiere dar un papel en la ceremonia y no hay otro sitio donde colocarla. Llevar las arras es un papel breve, visible y sin texto que memorizar — resuelve más conflictos familiares de los que parece.


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